La influencia de las Iglesias de las familias de la reforma en la Argentina vista como un caso paradojal

July 14, 2017
Guillermo E. Di Giovanna

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La influencia de las Iglesias de las familias de la reforma en la Argentina vista como un caso paradojal

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Lic. Guillermo E. Di Giovanna, Argentina

 

Quiero comenzar esta exposición agradeciendo al Dr. Cecilio Lajara por la invitación a formar parte de esta iniciativa para América Latina y también a cada uno de ustedes por el privilegio que me otorgan de poder expresarme libremente sobre un tema como la influencia reformada en la Argentina.

Cabe aquí señalar que Argentina, es el país de Sudamérica donde las iglesias de la Reforma del siglo XVI no han podido desarrollarse de manera fuerte como ha sucedido en el Brasil, Colombia, México y otros por mencionar solo algunos. Por eso les podemos admirar, ya que el desarrollo de las iglesias históricas es muy fuerte por ejemplo en México y Brasil y otros, donde hay cuerpos eclesiásticos importantes, instituciones educativas de varios niveles, hospitales, y múltiples organizaciones fruto de la labor y la visión de hombres que entendieron la hora en que vivían y con sentido de obediencia y consagración a un Dios Soberano, Providencial y Redentor, se lanzaron con fe a la aventura de encarnar y propagar la fe reformada con los riesgos propios de su tiempo y la confianza que Dios les guiaba y respaldaba en sus empresas.

Por eso enfocamos esta ponencia como un caso paradojal, pues como concepto, paradoja nos refiere una idea extraña u opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general y además plantea la complejidad de un asunto que presenta contradicciones y le hace de difícil comprensión y solución.

Que llamativo, que un país históricamente dividido y cargado de innumerables conflictos no ha sido un lugar mínimamente estable para este desarrollo envidiable, si se me permite el termino, que sabemos se dio en otros terruños del continente.

Eso nos enseña la historia misma, cuando el misionero presbiteriano americano Teófilo Parvin, llegado en 1823 y educado en Princeton, viendo dificultada su intención por el fallecimiento de su esposa, vuelve a los Estados Unidos, en el año1829. (Canclini, 2004, 71). Pero durante su estadía, educaba, colaboraba en la obra Bíblica, predicaba y hasta fue profesor de griego e inglés en la Universidad de Buenos Aires, convocado por su rector, un sacerdote católico y nombrado por el gobierno mismo en 1827. Su sucesor en la tarea, William Torrey, nos dice: "El nuevo obispo, los irlandeses, con su nuevo sacerdote, el gobierno, que es anti protestante forman una falange contra la distribución de las escrituras y folletos...", y nos habla así de la oposición real a sus labores. Vemos así la convulsiva realidad, de rechazo y tolerancia relativa a su presencia en el Río del Plata.

Considerar también, el componente de iglesias de trasplante, como característica de los cuerpos reformados, más que iglesias de misión,  le da una característica peculiar, pues junto a las leyes de las primeras épocas, donde no se podía predicar en otro idioma que no fuera la lengua de la comunidad de migrantes, también las guerras internas pusieron a las comunidades en peligro, como es el caso de la ocupación de un templo presbiteriano de colonos escoceses en la provincia de Buenos Aires que fuera con otras instalaciones de la colonia, arrasada.  Situaciones que generaron aún más retracción en los integrantes de la misma y nos muestra la fragilidad de los acuerdos entre gobiernos, en su aplicación tierra adentro, lejos de las capitales.(Canclini, 2004, p.91).

Por otra parte, la conflictiva relación de la Argentina con la Gran Bretaña imperial, que dura hasta el presente, hace que el talante anglosajón, que es una de las matrices históricas y sociales del protestantismo como lo conocemos en el continente, genere aversión en el populismo argentino. Todo aquello que ha venido del mundo angloparlante, hace que se lo perciba como amenaza extranjerizante en muchos casos, para citar uno, la masacre del Tandil, donde se pasó a cuchillo a varios inmigrantes protestantes y algunos inmigrantes católicos venidos de Europa. El hecho ocurre a principios de 1872. La consigna era matar a masones y gringos. (Odone y Granato, 2005)

Y a eso se suma la difícil relación con los Estados Unidos, país visto siempre como el gigante que quiere implantarse en la región, lo cual hace más difícil en el acervo argentino, abrirse a recibir la influencia de la fe reformada como valor religioso. En suma, estos factores dan ese escepticismo al ser nacional, a su dirigencia de doble moral, como un caudal suficiente para resistir la impronta de nuestra fe reformada, y permiten a los agentes religiosos católicos y a políticos oportunistas, tejer la trama de rechazo a un desarrollo protestante de mayor influencia en el país. Es decir, que rápidamente vemos factores y situaciones que generaron condiciones de frenos, de rechazo, retracción, para lo que podríamos llamar un desarrollo natural y continúo de las iglesias de la Reforma en la Argentina. Y aun debemos añadir como factor doloroso, la rivalidad histórica con Brasil y Chile, pasando por sus diversas etapas, ha impedido que se cruzaran esas fronteras para traer refuerzos misioneros, proyectos formales de las iglesias históricas en Chile. Intentos que acercaran la gestión y crecimiento de lo que llamaríamos la fuerza de la Reforma en este peculiar país del Cono Sur.

Iglesias de corte y tenor reformado, las hubo de habla holandesa, inglesa, escocesa, húngara, de habla francesa. Los valdenses, galeses, daneses, noruegos, finlandeses y suecos. Varias iglesias alemanas, suizas y del denominacionalismo británico y norteamericano en diversas expresiones. Aún llegaron armenios que eran ya protestantes en su país de origen. Vemos la influencia de grupos de Chile, con rasgos evangélicos también, pero ya con elementos autóctonos del mismo Chile, entrando por las fronteras de la Patagonia. Después de la segunda guerra mundial, llegaron también una iglesia evangélica griega y una japonesa. En los últimos cincuenta años, llegaron las coreanas en sus diversas expresiones también y los chinos de Taiwán, que ahora intentan expandirse a sus connacionales. Es decir que el afluente histórico protestante, llegó de la mano de las diferentes etapas migratorias al país, comprendiendo los períodos del siglo XIX y XX.

El escritor y pensador argentino de origen judío, Marcos Aguinis, escribió un libro que se titula: “El atroz encanto de ser argentinos”, un título que sugiere lo difícil de esta existencia que hará también difícil todo lo que podamos emprender, por la incapacidad de hacerlo fructificar con la fuerza natural de su propia matriz.(Aguinis: 2001) Y creo que esto sintetiza lo extraño y atípico de esta nación para que suceda lo acontecido en otras latitudes con mejores y más felices resultados en estos dos siglos de independencia. El gran actor mejicano Mario Moreno Cantinflas dijo: “La Argentina está compuesta por millones de habitantes que quieren hundirla, pero no lo logran”. Albert Einstein dijo en su visita al país de 1925: ¿Cómo puede progresar un país tan desorganizado?”.

Como se sitúa al cristiano evangélico en la situación nacional.

El reconocido escritor Ernesto Sábato, alguna vez, frente a una tragedia institucional, habló de la víctima como de un “pobre evangélico”. Evidentemente una mente sensible y brillante, advierte la paradoja de la realidad argentina.

El “evangélico” o “evangelista” o “protestante” como se lo califica y desprecia vulgarmente, sufre la condición de ciudadano de segunda categoría hasta el presente, se lo cosifica como uno que milita en una secta, pues iglesia hay una sola. Sus oficiales religiosos, no son reconocidos como tales, y las leyes no facilitan el desarrollo equiparado con la iglesia oficial, cuyo culto sostiene el Estado Argentino, según expresa la Constitución Nacional. Si son de origen extranjero esas congregaciones, entonces se las ve como la religión de “gringos” o extranjeros y no se tiene vínculo a eso de modo natural. De paso, aclaramos, que “gringo” es calificativo para el inmigrante europeo del oeste también.  José Míguez Bonino (Conferencias Carnaham 1993) lo describe así: “el   protestantismo   misionero   latinoamericano   es básicamente evangélico según el modelo del evangelicalismo       americano   del segundo despertar.  Individualista, cristológico, soteriológico, en clave básicamente subjetiva, con énfasis en la santificación.  Tiene un interés social genuino que se expresa en la caridad y la ayuda mutua pero que carece de perspectiva estructural   y política excepto en lo   que toca a la defensa de su libertad”.

En las actuales estadísticas que orientan el mapa socio religioso de la argentina, un 1,1% de la población se agruparía en las llamadas iglesias evangélicas históricas sea de trasplante o misión, que por calculo da un número aproximado de unas 440,000 personas confesantes. De las cuales, se estima que un 3,3% posee educación superior, es decir unas 14,500 personas. Este último dato, es muy general y abarca todo el espectro evangélico. En particular, las iglesias herederas de la reforma, tienen un porcentaje mucho más alto de personas con educación superior al promedio de las iglesias evangélicas del país. Entre el 10 % y el 20%, asisten regularmente a los templos de su iglesia de pertenencia cada semana. Y cuando hablamos en el sentido práctico de la influencia de los principios doctrinarios, alrededor de un 40% de los evangélicos, adhieren de manera significativa a la hora de los asuntos morales críticos como el aborto, la educación sexual impuesta por el estado, el matrimonio igualitario, etc.  Aquí se toma como base los estudios de entidades de investigación que son reconocidas como serias y acreditadas en el ámbito científico del país. (Encrel: 2008) Luego hay otras estadísticas masivas, que señalan un 10% de la población, unos 4,000.000 de personas, donde el grupo más numeroso se congrega en iglesias pentecostales y evangelicales. En esa lectura, unos 2.500.000 son pentecostales y algunos señalan que hasta 1.300.000 entran en los grupos evangelicales de corte bautista o hermanos libres. (Wynarckcyk: 2012).  Esa cifra responde a la aglutinación en lo que se denomina FACIERA, una federación de iglesias evangélicas, que agrupa a muchas iglesias de misión, con rasgos claros de misión en el sentido del Pacto de Lausana. Hay otras agrupaciones familiarizadas a estas vertientes también.

Se dice que se abre una iglesia por día en el Registro de Cultos del país (Diario Clarín, 3 de agosto de 2012). Y que se debe a la calidez y cercanía de la gente en estas comunidades. También a los beneficios impositivos de poseer un Fichero de Culto. Por otra parte, si el 5% del total de protestantes históricos están en el grupo de perfil más progresista, los llamados por Wynarczyk, histórico-liberacionistas, entonces son alrededor de 200.000 personas.

De modo que considerando las iglesias conservadoras y las de corte liberal, herederas del legado directo de la Reforma Protestante, tenemos ese conjunto antedicho del 1,1% de la población de los 4.000.000 de evangélicos en el país, es decir unas 440.000 personas. Y si queremos tomar la cifra amplia del evangelicalismo, dentro del paradigma del Pacto de Lausana, tenemos que ir a los números antedichos.

Propuesta para emprender nuestra lectura

Pero haciendo esta descripción introductoria crítica, propongo colocarnos las lentes de los “Cinco Solas” de la Reforma y que, con esas lentes hermenéuticas como las luces de colores que irradia un prisma, podamos aproximarnos a dilucidar los focos y la resultante influencia de las iglesias de la Reforma o de sus actores más destacados y su legado.

Es un intento de hermenéutica histórica concreta, que nos permita partir de un supuesto valido y común a todos nosotros, y ver su efecto en la historia y la cultura en estos doscientos años de esfuerzo emancipador que nuestras republicas han intentado llevar adelante.

Sola Fide. La concepción de una fe diferente

 

Desde un principio, la concepción de la fe protestante fue vista como diferente y resistida por los hijos del país. Podían los cristianos extranjeros y sus hijos, reunirse a puertas cerradas para celebrar sus oficios religiosos y hacerlo en el idioma de origen. Hasta que empiezan los cultos en castellano, que poco a poco atraen a personas desposeídas que encontraban en estas asambleas un espacio para tener pertenencia y participación, pero pagando el precio de cultivar una fe diferente. Muchos de ellos, como inmigrados, estuvieron dispuestos a ello, y también sus hijos. Por eso, con muchas regulaciones y una actual ley vigente, originada en un gobierno militar de facto, los protestantes mantienen su fe, y asumen que su condición de ciudadanos de segunda categoría los estigmatiza, en un país que se jacta de aplicar los derechos humanos de manera amplia y superadora. Existe la posibilidad de constituir una iglesia como “sujeto de derecho”, según el Código Civil, pero de todos modos para obtener Personería Religiosa, nos remitiremos en cierto grado a la injusta ley vigente. Por eso, lo que vemos es la lucha por la libertad de conciencia como terreno de disputa de la afirmación identitaria. Las luchas por la libertad de conciencia tienen un paladín en Pablo Besson, pastor originalmente reformado, que luego pasó a filas bautistas. Y colaboraba ampliamente en ámbitos reformados. Era hijo de un pastor y medico reformado en su Suiza natal. Este significativo líder, escritor y pensador, luchó para que la Ley de Registro Civil llegara a ser una realidad, para que los ciudadanos no fueran presa del sistema medieval católico a la hora de inscribir a los recién nacidos o enterrar a los fallecidos. Que los que quisieran contraer matrimonio pudiesen hacerlo ante una autoridad civil. Este hombre notable, educado en las universidades europeas, influyó en los legisladores argentinos, de manera que dieran operatividad y aplicación a la ley necesaria, para manifestar la libertad de conciencia. Llegó a ser recibido por el presidente americano Woodrow Wilson, por causa de sus luchas en el campo mencionado. (Sidney Roy, 2011)

Sin embargo, pasando una centuria, no hay aún opciones de igualdad social para estos creyentes disidentes en el siglo XXI. Diversos intentos de llegar a tener una ley religiosa que iguale a todos los actores, han sido demorados a sabiendas por los políticos, que se acercan en busca de votos, pero luego no cumplen sus promesas a los votantes. Quizá el accionar persistente para mantener la identidad protestante y sostener el culto, en un modo de resistencia, ante la barbarie de la falta de igualdad ante la opción religiosa, pues aun cuando se habla de libertad religiosa, lo único que existe es “tolerancia religiosa para los disidentes”.

En contraparte, esta debilidad de ser o sentirse distintos, ha empujado a muchos líderes eclesiásticos a abrirse hacia las experiencias ecuménicas de diversos tipos, y si bien lo que implica diálogo interreligioso hace a la convivencia cívica, el ecumenismo de tipo más abierto es mayoritariamente de corte protestante en sus iniciativas. También llegan las fusiones de cuerpos eclesiásticos reformados, al igual que en otras regiones del mundo.

                La influencia queda entonces limitada a vivir la fe de manera individual y tener limitaciones al poder influir de modo institucional. La falta importante de empresarios cristianos, en unas iglesias predominantemente de gente de la clase trabajadora, ha impedido aumentar la influencia en la sociedad. Y luego eso ha dificultado el crecimiento institucional en materia de escuelas, universidades cristianas y otras obras filantrópicas. Testimonio claro de la fe protestante, sin duda alguna, pero “no colocan ni sostienen puntos en la agenda pública de la política, la educación, la economía” (Wynarckzyk: 2012)

Sola Gratia: La predicación del evangelio y la educación teológica.

Esta característica del púlpito fervoroso ha sido emblemática para los protestantes. Inclusive, en el pasado, algunos grupos con su marcada apoliticidad y rechazo del mundo, el evangelio de la redención fue predicado con tesón y osadía.

De allí que hayan proliferado por medio de las iglesias de misión, un crecimiento sostenido, (no espectacular, en palabras del Dr.  Arnoldo Canclini) hasta tener en las ciudades importantes, cada denominación una mínima cantidad de iglesias. Las iglesias de trasplante no se han multiplicado por suma de adeptos, pero si las de misión. Escritores y predicadores entre sus pastores, influyeron en el continente hasta hace unas tres décadas de manera significativa. Algunas iglesias de trasplante, como la Reformada Holandesa, dieron de sus filas un buen número de hombres y mujeres qué, apasionados por la predicación del evangelio en el idioma del país, pasaron a filas de otras denominaciones y resultaron líderes, abridores de campos nuevos, plantadores de iglesias y formadores de otros líderes nacionales. De estas buenas épocas, sobresalieron algunos líderes que se destacaron en el Movimiento de LAUSANA, en la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos, en el Concilio Mundial de Iglesias, con las publicaciones y las conferencias. Desde las reuniones en Edimburgo en 1910 hasta hoy, hay argentinos presentes en todos los foros internacionales evangélicos de diversas líneas también. Lo cual debe ser comprendido como una capacidad de generar reflexión en medio de la adversa situación que se ha vivido.

Este desafío, el de preparar líderes, predicadores, maestros y comunicadores, llevó a desarrollar algunos seminarios prestigiosos en su tiempo, y a proyectos de educación teológica que pudieran nutrir de teología y Biblia al pueblo de Dios. Esto en medio de la dificultad para acreditar oficialmente títulos académicos, situación que recién hace una década empezó a revertirse. Actualmente existen dos institutos teológicos acreditados en el país. Otros acreditan con convenios extranjeros. A eso podemos sumar en el campo de formación secular, una universidad que pertenece a la larga tradición educativa presbiteriana. Una universidad metodista, que sigue también la continuidad de una larga tradición educacional en el Río de la Plata. Colegios primarios y secundarios y hasta terciarios, con presencia evangélica.

También las radioemisiones se trabajaron de manera interesante y prolífica, buscando esparcir la semilla del evangelio. Y en años recientes la labor televisiva ha sido también un canal de expresión. Naturalmente hoy aparecen las redes sociales, donde una expresión de jóvenes reformados tiene su espacio.

Los grandes cambios sociales y económicos de los últimos cincuenta años, trajeron alteraciones significativas para la vida de las iglesias, pues el empobrecimiento colectivo, retrajo el desarrollo de sus miembros y los cambios mundiales en materia de la búsqueda religiosa, han planteado una crisis importante para las iglesias que tenían un modelo de modernidad y que han buscado en la posmodernidad continuar con su misión.

Sola Scriptura: La obra Bíblica influyendo en la educación.

La obra Bíblica fue y sigue siendo la punta de lanza del progreso real de los protestantes en la Argentina. La Sociedad Bíblica Argentina es el catalizador que une a los evangélicos sin distingo de banderías doctrinales y desde el principio, participó en la educación laica en el país, ya que Diego Thomson fue aquel hombre que trajo el sistema de educación lancasteriano en los tiempos de las revoluciones americanas y también el colportaje escritural. Gracias a Dios, la Biblia no ha dejado de recorrer las pampas, y se ha podido llegar a todos los gobiernos con ella. Fue por la admiración de las libertades que fueron fruto de la Reforma, que se abrió la educación laica en la Argentina y fueron muchos maestros y misioneros, los que usaron sus capacidades para dar bases al sistema educativo en el siglo XIX.

En tanto la misión fue de la mano del aporte educativo, por necesidad y por fuerza de enfrentar al clero católico. Los políticos liberales positivistas del siglo XIX se valieron de los protestantes para encontrar alternativas a sus necesidades políticas. Se trajeron de Estados Unidos un gran número de docentes, la mayoría protestantes, para emprender el desarrollo educativo, para formar a los docentes del país, y esa es una contribución que la debemos a la lectura de la Biblia en el marco de la admiración que despertaba a los liberales del siglo XIX el progreso de Estados Unidos y el norte de Europa por influencia de la Reforma y su proceso posterior de libertar la mente de los hombres. De manera que muchos misioneros, fueron a la vez emprendedores en la fundación de Bibliotecas Públicas y algunos establecieron escuelas donde educaban siendo maestros en tiempos que faltaba un aparato educativo fuerte. Otros, motores para la introducción de deportes, como el básquet ball o el fútbol en algunas ciudades.

Pero hace poco más de un siglo, se modificó el sistema educativo, y se dejó de lado esa influencia, para ir por otros caminos diferentes a los del logro misionero. Se secularizó la educación laica para llevarla a un presente de las corrientes existencialistas que siguen a Heidegger, entonces hoy se establece una resistencia desde el poder para facilitar la acreditación de las instituciones educativas confesionales.

Aparecerán también la YMCA y la acción influyente de hombres como Juan A. Mackay, pero estas instituciones fueron cooptadas finalmente por el catolicismo y los protestantes perdieron su lugar en las mismas. También Lord Baden Powell, el fundador de los Boys scouts, visitó el país, y empezó un desarrollo que fue a largo plazo secular y también católico, pero que hoy se ha fusionado y busca ser interreligioso también, teniendo un capellán nacional evangélico también y unas 20 iglesias que tienen scoutismo con mirada protestante.

Hay que señalar el gran aporte de los anglicanos en el trabajo con los pueblos llamados “originarios”, donde con gran tesón, siguiendo el ejemplo de Allen Gardiner y sus colaboradores, han desarrollado la evangelización, el discipulado, el desarrollo de congregaciones en el interior del país, labor reconocida a nivel gobierno. Lejos de las grandes urbes, pero con esfuerzo y entrega. Ciento veinte congregaciones están establecidas en provincias del norte argentino, compuestas por una mayoría de la etnia wichí.  Y a todo esto, el acompañamiento de las Sociedades Bíblicas, para los proyectos de traducción a esas lenguas originarias, a diversos idiomas que no tenían forma escrita hasta que tuvieron los evangelios, o el Nuevo Testamento por entero, y ya en algunos casos, la Biblia toda. Son siete lenguas en total las alcanzadas por los proyectos de traducción.

Las labores de William Morris, en sus Escuelas e Institutos Filantrópicos Argentina apuntaron a dar educación e inclusión a niños en situación de riesgo o abandono. Más de 25.000 niños se albergaron y educaron allí, en esas casas. Filántropos y políticos estaban en su Comisión Directiva, único caso en la historia del país. También la revista La Reforma, cuya calidad fue reconocida por Unamuno, nos habla de un tiempo de pensadores y escritores, que a la vez estaban comprometidos con el progreso y la mejora de la sociedad con la influencia del evangelio. Esto sucedía un siglo atrás.

En el aniversario del primer centenario de la revolución de mayo de 1810, Morris escribe:

“Un pueblo por Dios llamado, sostenido, bendecido desde antes de ser pueblo, tiene que ser     destinado a un porvenir muy elevado, pues Dios nunca llama a un pueblo en vano”

                Quizá en medio de lo paradójico, tomar estas luces, nos permite seguir adelante, “porque por fe andamos y no por vista”.

Solus Christus: La fe vivida con el Único Mediador, la fe de los hombres libres.

Los protestantes buscaban libertad para vivir su fe en un mundo de desafíos, pero hostil desde muchos ángulos. Estaba la hostilidad de la naturaleza, que había que conquistar en los desiertos y las pampas, ríos y montañas. La hostilidad de los católicos y gauchos, con su mencionado desacuerdo a las políticas abiertas a recibir la inmigración extranjera. La hostilidad de las fracturas internas de una república nueva, donde la idea de democracia era un postulado desconocido al hombre ibérico y mucho menos al sudamericano.

Todavía hoy, se ve claramente que la revolución argentina tiene más de parecido a la matriz de la Revolución Francesa que a la Revolución Americana y menos a la Revolución Gloriosa de 1688. Que la Argentina, políticamente sigue a conveniencia, los postulados de Rosseau y no los de Locke.  La democracia no toma connotaciones de verdadera libertad, en el sentido que los protestantes entendemos a la luz de nuestra visión reformada y bíblica: más bien toma connotaciones manipuladas por caudillos que se apoderan de las instituciones y las hacen a capricho propio. Eso significa que siempre están en pugna las libertades del sistema democrático y participativo y todas las deformaciones institucionales del país, que usan del nombre de la ideología, pero no la aplican de manera cierta, real ni sincera. Dice el periodista Jorge Fernández Díaz, del Diario La Nación: “Si hubiera que buscar un hilo que enhebre y explique el fracaso de la dirigencia argentina, creo que muy bien podría ser la farsa y el autoengaño.” (Diario La Nación, 10-10-2009)

De allí que estemos siempre luchando contra el abuso de las libertades, inclusive dentro de las iglesias, pues la falta de una verdadera cultura democrática, es un obstáculo en la capacidad relacional en muchos grupos.  Es un quehacer desde las convicciones de fe, pues ellas nos dicen que nuestra confianza en el Dios de la Providencia nos lleva a resistir pacifica, pero activamente, a dictámenes de caudillos de toda índole, gobiernos y leyes, en tanto que no sean justas en su aplicabilidad real. Saberse libres sin dependencia de hombres que manipulan el poder, es saber realmente que hay que ejercer la libertad de conciencia, pues como dijo Besson, “elegí correr los riesgos y peligros de la libertad”.

Hay un momento que es necesario mencionar, donde la influencia de las iglesias de la reforma se manifiesta en oposición al régimen militar de los años 70, y fueron parte del actual movimiento de los Derechos Humanos. Hubo funcionarios eclesiásticos nacionales como algunos extranjeros que estaban en el país, trabajaron para oponerse al régimen y sus atrocidades.

                Cabe aquí mencionar la participación en el campo político. Pues solo se ha logrado tener unos pocos funcionarios públicos en un país de 43.000.000 millones de habitantes. Un teólogo convocado hace dos décadas para un proceso de reforma de la Constitución Nacional, José Míguez Bonino. O el caso de la última diputada, Cinthia Hotton, de extracción conservadora, fue desplazada por el cuerpo político y finalmente dejó su puesto para una alternativa que no se concretó en elecciones recientes. Su actitud comprometida con posiciones claramente cristianas conservadoras, ante el aborto y el matrimonio igualitario, le encontraron en medio de un marco abierto de rechazo e indiferencia de los políticos. Otros grupos se manifestaron a favor de estos procesos, buscando legislar de manera diferente, con la llamada al pluralismo y la inclusión social, provocándose diversas posturas frente a las situaciones que se trataban en el poder legislativo. Son los grupos orientados hacia el progresismo en algunos casos, como los define Hilario Wynarckzyk. De todos modos, hay intenciones y participación, aunque magros resultados en lo electivo en sí. Esto nos muestra una mejor y más amplia comprensión del mandato cultural en los ámbitos evangélicos actuales y la valentía de emprenderlos, aún en espacios de partidos seculares. Lo cual resulta en un positivo y esperanzador cuadro hacia el futuro. Es que los protestantes seguimos las sendas de Cristo, y es este seguimiento que nos da el derrotero de la libertad, aun cuando lo paradójico o lo adverso sea el mapa de la realidad.

Solo Deo Gloria: Un modo de ser cristiano sin el aparato de poder del Estado ni la iglesia oficial.

En el mundo hispanoparlante, el poder político siempre estuvo aliado al poder religioso. Una visión constantiniana del mundo, permitió conquistas y un cristianismo de la mano del poder, llegó a ser un anti-modelo de la vida de fe, un factor de opresión, completamente alejado del Espíritu de Libertad que San Pablo dice que hemos recibido. Por esta situación de no pertenencia a este paradigma de poder en Argentina somos llamados “disidentes”.

Sostengo con firmeza que, dadas las condiciones ya explicadas, el cristianismo bíblico de la Argentina, se parece más al de los primeros siglos, en algunas de sus peculiares características contextuales, que al posterior a la Reforma del siglo XVI. Pero por causas históricas y políticas, tiene algunos rasgos de retracción, como fue el caso de los hugonotes, tras la historia de sus maltratos por los políticos y religiosos en Francia, que les llevaron a no participar en política en algún momento de la historia más reciente.

Es una manera de leer esta situación paradojal en la que se ha desarrollado. No se pueden negar algunas de sus influencias en la cultura, pero, no siempre se puede encontrar continuidad y a veces no se encuentra progreso a posteriori de las mismas, de sus logros de influencia. Sin embargo, aun cuando existe el denominado “ninguneo”, es decir la negación u ocultamiento de la influencia de los protestantes en parte por los formadores de opinión, de los medios, de los políticos y la iglesia oficial, y tristemente de los conciudadanos, hay una línea de testimonio piadoso, esforzado y emprendedor.

Un caso especial para mencionar es el de colonos galeses, de diversas denominaciones protestantes que se establecieron en la Patagonia por el 1865, y abandonados por el gobierno, pero afirmados en la fe, lograron establecer sus comunidades en el valle del río Chubut. Con sus capillas-escuelas, sus granjas y llamativamente en buenas relaciones con los pueblos originarios de la Patagonia sin derramar sangre. Es el caso más llamativo, porque asidos a la Providencia de Dios, son justamente el ejemplo de esta aventura de vivir en libertad la fe y testimoniarla a las generaciones posteriores.

En definitiva, la existencia de la iglesia con su potencial en el frente de transformación de la realidad, sigue presente y activo. La Gran Comisión le da una agenda donde no puede posponerse la siembra del evangelio, la encarnación del evangelio y un compromiso de un discipulado real y concreto. El mandato cultural, nos obliga a no perder la fe en el horizonte transformador que trae el evangelio, a no desechar la utopía, y a soñar y trabajar las posibilidades de un futuro mejor. Allí entra el último de los “Cinco Solas”, que nos remite a la razón de ser de las criaturas creadas, “dar Gloria a Dios”. Y estas iglesias deben dar Gloria a Dios en la paradoja de su realidad.  Tenemos que mencionar que funcionan, ni son aplicables aquí muchas veces, las recetas foráneas que, con métodos probados y válidos, nos dicen que podemos tener cierto grado de éxito. Sí se aplica aquí el deseo prioritario que el Espíritu Santo nos impone, de Glorificar a Dios con nuestras vidas, familias, iglesias locales e instituciones fruto de la fe. Pero somos llamados a leer las Escrituras con la iluminación del Espíritu en un contexto de dificultades y debilidad. Y podemos creer junto con el apóstol que “donde somos débiles, entonces somos hechos fuertes”. Somos llamados a orar para estar centrados en la voluntad de Dios. Somos llamados a celebrar y participar de los sacramentos en las congregaciones, aún en la oscura fase de muchos momentos de la historia nacional. Somos llamados a servir encarnando el evangelio. Somos llamados a proclamar el evangelio para que la luz siga propagándose. Somos llamados a un discipulado comprometido, pues de otra manera se apagaría la fe. Somos llamados a educar con una cosmovisión bíblica- reformada, en un mundo secularizado, que no quiere la luz del evangelio. Y ya que ese es nuestro llamado, no podemos medirnos con las normas del éxito de la sociedad occidental, sino con las normas escriturales de la aprobación de Dios. Allí donde el mundo espera éxito, nosotros “tenemos que andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados”. 

Toda labor implica un sobre esfuerzo, algunas veces poco entendible en otras culturas y latitudes. Y sin embargo somos llamados a dar Gloria a Dios, pues como dice Apocalipsis, “Digno eres…; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5.9).

 

      Bibliografía

Aguinis, Marcos. El atroz encanto de ser argentinos. Grupo Planeta. Buenos Aires, 2001.

Canclini, Arnoldo. 400 años protestantismo argentino. FIET, FADEAC. Buenos Aires, 2004.

CEIL-PIETTE-CONICET. Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, Agosto, 2008. Edición digital. Se la cita como ENCREL, 2008.

Graham-Yool, Andrew. La colonia olvidada. Tres siglos de habla inglesa en la Argentina. Emece. Buenos Aires,2007.

Míguez Bonino, José. Cátedra Carnahan 1993. Instituto Superior de Estudios Teológicos. Los Rostros del Protestantismo Latinoamericano.  Nueva Creación. Buenos Aires, 1995.

Roy, Sydney. La tolerancia religiosa y la llegada del protestantismo a América latina. En Mondragón, Carlos, ed.  Ecos del Bicentenario. El protestantismo y las nuevas repúblicas latinoamericanas. Ediciones Kairos. Buenos Aires, 2011.  

Odone, Nahuel y Granato, Leonardo. El trato a la inmigración en la Argentina de fines de siglo XIX. La matanza de los inmigrantes en Tandil de 1872 y un Estado Nacional que aún no se consolidaba. http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ar/2005/cno-migra.htm.

Wynarczyck, Hilario. Incidencia Pública Evangélica. Gremio, 2012. Edición digital.

Wynaczyk, Hilario y otros. Panorama actual del campo evangélico en Argentina. Un estudio sociológico. Facultad Internacional de Estudios Teológicos, Buenos Aires, 1995.

 

ALGUNOS DATOS ESTADISTICOS.

(Han sido provistos por líderes eclesiásticos de estas iglesias o de publicaciones oficiales en Internet)

  • Luteranos en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, 25150.

Pastores, 76. Diáconos 8. Congregaciones 42

  • Fusión en 2010 con IRA, Iglesia Reformada Argentina, 2500. Iglesias 11 locales. (IRA es la ex iglesia Reformada Holandesa)

Se afiliaron a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) como una sola entidad jurídica. De ese modo, la IERP (que es una federación de congregaciones) pasó a estar comprendida por 44 Congregaciones (cada una con personería jurídica propia) en los 3 países donde la IERP está presente: Paraguay, Uruguay y Argentina. IERP NO es una iglesia nacional, sino regional.
Membresía aproximada de 27500 miembros, siendo 44 Congregaciones y más de 220 lugares de culto.

  • Iglesia Evangélica Luterana Unida, 11.000. Pastores, 30. Congregaciones, 30.
  • Iglesia Evangélica Luterana Argentina, miembros 28.330. Parroquias 71. Congregaciones 248.
  • Metodistas, 8940. Pastores 60. Congregaciones 123.
  • Discípulos de Cristo, 700. Pastores 8. Congregaciones, 7.
  • Anglicanos, 22500. Sacerdotes, 224. Diócesis 7. Parroquias 258.
  • Presbiterianos de Taiwán, 350. Congregaciones 4.
  • Iglesias Presbiterianas Coreanas, 2.500 miembros y 15 iglesias.
  • Presbiterianos IPSA. 933. Iglesias 7. (ex Iglesia Presb. Escocesa)
  • Iglesia Valdense del Río de la Plata.40 comunidades y 15.000 miembros entre Uruguay y Argentina.
  • Unión Evangélica de la Argentina, 3500. Iglesias 71.
  • Confederación Evangélica Bautista Argentina, 70.000. Iglesias 800.
  • Hermanos Libres. n/d
  • Congregacionales, 40 iglesias locales.