Spanish: Statement of Faith

Prefacio:

CONFRATERNIDAD REFORMADA MUNDIAL Declaración de Fe

Dr. Samuel Logan, Director Internacional Confraternidad Mundial (De Iglesias) Reformadas.

Cuando se llega a completar un proyecto como el que aquí les presentamos, nuestra Declaración de Fe, la respuesta natural y bien adjudicada es de regocijo por haber terminado esta importante tarea. Nos regocijamos porque el Señor ha permitido que hayamos completado esta gran labor, y ha sido El quien nos ha permitido llegar a completarla. Naturalmente que El ha usado varios de sus siervos en el proceso que implicaba la producción de esta declaración de fe. Mencionamos sus nombres al calce, pero uno que no es mencionado es el autor de la “introducción”. Andrew McGowan dedicó incontables horas a este proyecto, desde sus comienzos cuando la idea fue sugerida en nuestra reunión del año 2000. Tomando la iniciativa continuó trabajando arduamente durante todo el desarrollo del proyecto hasta reciéntemente completarlo.

No hemos visto únicamente el desarrollo de su liderato durante la iniciativa del proyecto, pero Andrew dirigió el proceso con pasciencia y sabiduría. En el desarrollo de las discusiones pudimos ver claramente su pasión y conocimiento teológico como un experto en esta área. Constantemente salía victorioso en los debates, los cuales caracterizan el trabajo en la Comisión de Teología de la WRF. Siempre buscó que los elementos críticos fueran completamente considerados y discutidos, muchas veces en discusiones apasionadas pero que desglosaban verdades bíblicas que llegaban a conclusiones positivas y reformadas.

A nombre del Cuerpo de Directores de la Confraternidad Mundial Reformada y a nombre de todos sus miembros, expreso mi gratitud a Andrew McGowan, Muchas gracias por un trabajo, extremadamente, bien hecho.

Dr. Samuel Logan, Director Internacional Confraternidad Mundial Reformada. Abril 23, 2011.

Introducción

En la primera Asamblea de la Confraternidad Mundial Reformada en Orlando, Florida en el año 2000. (Donde se fungieron la Confraternidad Mundial de Iglesias Reformadas (W.F.R.C.) y la Confraternidad Internacional de iglesias Reformadas (I.F.R.C.) para formar la W.R.F., propuse para entonces que la nueva organización WRF podría ayudar grandemente a la Iglesia en la escritura de una nueva Confesión de Fe para el Siglo XXI. Hubo tres razones que me llevaron a pensar que éste sería un proyecto de bendición para la Iglesia.

La primera razón fue que la WRF se compone de miembros de varias naciones y de varias denominaciones reformadas pero a la vez usan una variedad de confesiones de fe. Entre las que tenemos las siguientes: La Confesión Escocesa, La Confesión Bélgica. El Catecismo de Heidelberg, Los 39 Artículos de la Iglesia Anglicana, Los Cánones del Sínodo de Dort, la Confesión de Fe de Westminster, La Declaración Savoy, y otras. Al mismo tiempo hemos declarado que todos seguimos una trayectoria Reformada “en teología”. Si somos “Reformados”, naturalmente que sería muy posible el que lleguemos a tener una confesión de fe común para todos.

La segunda razón que me lanzó a esta idea tiene que ver con la necesidad de una declaración confesional que nos ayude a dirigirnos en enfrentarnos a los retos que nuestras iglesias confrontan en la época en que vivimos hoy. Todas nuestra confesiones fueron escritas en el siglo XVI como contestaciones o reacciones a los retos que las iglesias enfrentaban para entonces. Generalmente eran expresiones de la fe reformada ante las alternativas medievales del Catolicismo Romano y el Arminianismo. Ninguna de las Confesiones llegaron a tratar de cerca los asuntos existentes que las iglesias confrontaban a través de los Siglos XIX y XX. Tales como el Liberalismo, Pluralismo y el Postmodernismo.

La tercera razón ha sido que nuestras Confesiones fueron escritas en la Europa Occidental, pero hoy día el liderato de la Iglesia se ha mudado para el hemisferio Sur. Pensé que sería interesante ver que sucedería cuando eruditos de Africa, Asia, Australia y Sur América se pudieran reunir juntamente con aquellos de Europa y Norte América en una labor como la que acabamos de cumplir. En los recientes siglos, teólogos europeos y norteamericanos han jugado un papel muy importante en la dirección teológica de las iglesias. Es importante que ahora nos unamos a los hermanos teólogos del hemisferio Sur.

En aquella reunión en Orlando, cuando se unieron las que para entonces se llamaban “Confraternidad Mundial de Iglesias Reformadas” (WFRC) y la “Confraternidad Reformada Internacional” (IFRC) y organizamos la nueva WRF; en esta Asamblea General recibimos la aprobación de la Asamblea para comenzar con este proyecto. Desafortunadamente, no teníamos los recursos financieros para reunir líderes

interesados de varias partes del mundo en forma tal que pudiéramos lanzarnos a esta noble tarea. Finalmente, en la Asamblea General en Sur Africa en el 2006, la WRF nombró la Comisión de Teología instruyéndole la escritura de una nueva Declaración de Fe. Los miembros de la Comisión Teológica quienes nos lanzamos a la tarea son los siguientes: (en orden alfabético) Dr. Pierre Berthoud (Francia), Dr. Gerald Bray (Inglaterra), Dr. Flip Buys (Sur Africa), Dr. Leonardo de Chirico (Italia), Dr. Wilson Chow (Hong Kong), Dr. Victor Cole (Kenya), Dr. Allan Harman (Australia) Dr. Peter Jones (USA), Dr. In Whan Kim (Korea del Sur), Dr. Juliius Kim (USA), Dr. Samuel Logan (USA), Dr. Augustus Nicodemus, (Brazil), Dr. Andrew McGowan (Scotland), Dr. David McKay (Irlanda del Norte), Dr. Steven Tong (Indonesia). Es necesario hacer el siguiente comentario en especial sobre dos de estos líderes. Allan Harman, quien trabajó como Secretario de la Comisión de Teología y realizó una magnífica labor. Gerald Bray, quien como editor nos aseguró un buen estilo en la escritura y redacción del documento.

Es también mi interés expresar nuestra gratitud a nombre de la W.R.F. al Dr. Robert den Dulk. Fue Bob, quien hizo posible por medio de su generosa contribución financiera, el que comenzáramos este proyecto con todo el interés de los participantes en la Comisión de Teología. También fue de mucho estímulo para todos nosotros en aquellos momentos en que iniciábamos nuestra labor. Lamentamos mucho el que él ya no esté con nosotros y que haya visto terminada la obra que juntos comenzamos. Bob está en la presencia del Señor.

El método que usamos primeramente fue identificar los tópicos con los cuales necesitábamos trabajar. En segundo lugar, asignamos estos tópicos a dos o tres miembros de la Comisión. En tercer lugar nos dedicamos a discutir el resultado presentado por cada uno de los grupos y luego pasarlos por el proceso editorial. En cuarto lugar, dar una nueva revisión de los trabajos en nuestra siguiente reunión de la Comisión. Cada trabajo presentado fue escudriñado tres veces antes de llegar a su forma final.

Al terminar este documento, entonces fue presentado en la reunión de la Asamblea General en Escocia en el mes de Abril del 2010. Para entonces se extendió la invitación a todos los miembros de la WRF para someter cualquier cambio, sugerencia, adaptación, etc. bajo la condición de que estas sugerencias debían ser sometidas para el mes de Octubre 2010. Recibimos una cantidad considerable de propuestas, sugerencias, etc. las cuales fueron puestas en las manos de los miembros de la Comisión de Teología para su consideración en el mes de Enero 2011. Esta Comisión se reunió en el mes de Marzo 2011 en la 4ta. Iglesia Presbiteriana en Bethesda, Maryland,USA. En esta reunión repasamos sistemáticamente cada sugerencia y el documento fue revisado adecuadamente, dejando ver las inquietudes revisadas por los miembros de la WRF, aunque naturalmente, no pudimos aceptar todos los cambios sugeridos, pero dedicamos tiempo al estudio detallado para cada uno de ellos. Esta nueva versión del documento fue presentada al Cuerpo de Directores de la W.R.F. durante esa misma reunión en Bethesda. Después de algunas mínimas modificaciones, esta declaración fue aprobada por el Cuerpo de Directores de la

 

W.R.F. Este es la Declaración de Fe, que aquí les presento. Habiendo sido desarrollada y terminada por solicitud de la Asamblea General de la WRF y ahora habiendo sido aprobada por el Cuerpo de Directores de la WRF, la Declaración de Fe será presentada en este mismo formato en la próxima Asamblea General para su aprobación final.

Hay dos puntos claves e importantes que deseamos exponer con toda franqueza. Primero, que con esta Declaración de Fe no intentamos substituir las declaraciones confesionales de las denominaciones miembros de la W.R.F. Pero sí pude ser considerada como otra Declaración de Fe, que muy bien puede ser usada por iglesias e individuos en el interés de profundizar sus estudios respecto a la Teología Reformada y sus aplicaciones a los distintos retos que la Iglesia enfrenta en este Siglo XXI. Segundo, no se ha intentado buscar que para ser miembro de WRF sea necesario la afirmación de este documento. La próxima Asamblea General de la WRF, posiblemente decida añadir esta Declaración a la lista de las declaraciones confesionales que ya existen como uno de los requisitos para membresía, pero esto será decisión de la Asamblea General.

Todos los que hemos participado como miembros de la Comisión de Teología nos hemos beneficiados de esta grata experiencia y hemos aprendido un sinnúmero de nuevos asuntos en nuestro andar teológico. Los varios debates sobre puntos específicos que estuvimos aouscultando, fueron de gran estimulo y ayudaron a continuar afilando nuestros pensamientos en las áreas tratadas.

El compañerismo entre los participantes fue de gran aprecio, aun en momentos cuando no estábamos de acuerdo en algunos de los puntos, nuestro compañerismo y hermandad siempre perduró. Personalmente hablando, he podido comprender mucho más que antes como el conocimiento ha condicionado la Teología en nuestra Europa y Norte América y humildemente, me he sentido retado por mis colegas del hemisferio sur, con quienes tengo gran deuda.

Creo que el trabajo que hemos realizado ha de ser de mucho valor y de gran ayuda para la Iglesia, no sólo como una herramienta para estudiar los retos doctrinales y ayudar en la educación Reformada pero para bendición para la Iglesia en general. Esperamos que este documento sea usado de esta forma.

Profesor Rev. A.T.B. McGowan Presidente Comisión Teológica WRF

CONFRATERNIDAD REFORMADA MUNDIAL Declaración de Fe

I. La Doctrina de Dios.

1. La identidad del Creador

Creemos en un Dios, que es el Creador, Sustentador y que Gobierna sobre todo lo que existe. Ha establecido el universo por sus decretos eternos y lo gobierna de acuerdo a su soberana voluntad. Ninguna criatura es mayor que El, ninguna criatura tiene el poder que pueda afectar, modificar o minimizar su soberanía sobre la creación.

2. El Creador y sus Criaturas.

Dios comunica su presencia y su poder a todas las creaturas, pero en particular a la raza humana, la que El ha hecho a su imagen y semejanza, ambos hombre y mujer. Hay similitud basica entre los seres hombre y mujer pero con diferencias, en forma tal que ambos se complementen el uno al otro. Aunque no hay distinción de género en Dios, El se revela a nosotros en términos masculinos y su Hijo fue encarnado como varón.

3. La auto revelación del Creador para los seres humanos.

Dios es un ser personal y se revela en términos personales. En la antigüedad, El hablaba a muchas gentes en diferentes formas. Sus palabras eran promesas, las cuales eran cumplidas
por sus acciones, y las cuales eran indicaciones de su poder. Hablando a los seres humanos, se revelaba así mismo, pero también revelaba a ellos su propósito en la expectación de que ellos respondieran a todos sus mandamientos en obediencia.

La naturaleza da testimonio de la Existencia, el poder y la majestad del Creador, en forma tal que nadie tiene excusas para no creer en El. “Revelación general” es el término usado para describir las formas en que Dios se manifiesta a los seres humanos sin excepción alguna, en lo natural, en la historia y en la consciencia de los seres humanos. La “revelación general” es suficiente para que nosotros podamos conocer que hay un Creador y hacernos conscientes de Su existencia y de nuestra responsabilidad ante El, pero no suficiente para darnos salvación. Para esto es necesaria la “revelación especial” porque como criaturas bajo pecado somos como ciegos espirituales y estamos muertos espiritualmente hablando. Nuestro verdadero conocimiento sobre Dios viene a nosotros cuando el mismo Dios nos habilita y nos capacita para entender la verdad en su auto-revelación para con nosotros.

Porque hemos sido creados a la imagen y semejanza de un Dios personal, ambos Dios y nosotros, podemos comunicarnos en forma personal. Pensamos y nos comunicamos

en un lenguaje y en formas humanas que muy bien entendemos. Por ésto, los seres humanos, podemos llegar al conocimiento de la realidad visible e invisible de Dios y podemos usa conceptos derivados de Su invisibilidad para entender y transformar Su visibilidad. Como parte de la creación visible los seres humanos vivimos en interde- pendencia con todo lo creado, pero como hemos sido creados a la imagen de Dios, somos conscientes de nuestra existencia y podemos buscar significado sobre lo creado y ejercer dominio sobre todo los creado como Dios lo ha ordenado.

El conocimiento humano es personal y se extiende desde la habilidad de poder adquirir y catalogar detalles, hasta la capacidad de poder analizarlos en forma tal de llegar a entenderlos en su totalidad. Por esta virtud, los seres humanos tenemos la respon- sabilidad de cuidar todo lo creado. Tenemos que rendir cuentas a Dios por el cuidado que ejerzamos sobre toda la creación. Nuestro conocimiento humano está obje- tivamente limitado por un rechazo de parte de Dios por el pecado en nosotros. Nuestra habilidad objetiva de obtener conocimiento y entendimiento sobre las cosas continúa en nosotros a pesar del pecado que existe en nosotros, pero el efecto de la caída del hombre ha sido de tal magnitud que es imposible para cualquier ser humano o sociedad en particular cumplir con el mandato del “gobernar sobre todo lo creado”en la forma original como Dios los entrego al Hombre.

4. La autorevelación del Creador para con el pueblo del pacto.

Dios se manifiesta abiertamente a su pueblo del pacto (pueblo escogido) y con quien El ha establecido una relación muy especial. Dios se manifiesta a ellos por medio de Su Espíritu por medio de Su Palabra, la cual es viva (en Jesucristo), escrita (la Santa Biblia) y palabra expresada por medio de la predicación.

La revelación de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamentos es cierta, completa y suficiente para el conocimiento de los seres humanos. También para amarle y servirle. Sin embargo, tal conocimiento de Dios no es completo porque, realmente existen otras características de Dios que no podemos conocer. Algunas de ellas pueden ser conocidas por experiencia propia, pero no pueden ser descritas en lenguaje humano. Dios es diferente a sus criaturas y podemos con facilidad describir lo que El no es, no es visible, no es mortal, no podemos describir su físico o su estado mental. Sin embargo, hay otras características que el ser humano puede reconocer y describir, todo lo sabe, todo lo entiende, es poderoso. Aunque estas características son identificables pero no pueden ser definidas completamente dentro de nuestras capacidades de la razón y la lógica. Sólo pueden ser persividas y entendidas por medio de la relación personal con El por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Dios habló de una forma especial a Abraham, a quien le dio lo promesa que sería padre de una nación grande. Le daría tierra y sería gran bendición para todo el mundo. Estas promesas fueron renovadas a su hijo Isaac y al nieto Jacob, a quien se le otorgó el nombre de Israel. A través de los descendientes de Jacob (Israel) la nación vino a ser una nación grande cuyo destino histórico fue recibir y transmitir la Palabra de Dios al mundo y preparar al pueblo para la venida del Salvador. Dios escogió a siervos útiles para revelarnos Su Palabra, la cual se nos presenta en los textos escritos del Antiguo

 

Testamento. También la conocemos como la Biblia Hebraica. Todas las profecías que se presentaron en las Escrituras del Antiguo Testamento fueron cumplidas en Cristo. Mucho de lo que nos revela el Antiguo Testamento, incluyendo la adoración específica en el templo y los sacrificios de animales, ya no son necesarios, aunque sus principios espirituales no han sido abolidos o terminados. Estos aun se mantienen y son válidos para los cristianos, quienes juntamente con el pueblo de Israel manifiestan la fe que se comparte con Abraham. Los Cristianos formamos una familia, el Reino de Dios, la cual se extiende hasta los límites más remotos del mundo. La predicación del evangelio trae bendiciones a todos los que lo reciben y creen. Aquellos que étnicamente son Judíos, pero que aún no han aceptado a Cristo, no han recibido la promesa prometida a sus antepasados, mas sin embargo, mantienen un lugar muy especial en los planes y los propósitos de Dios que serán revelados al final de los tiempos. Por lo tanto, la Iglesia tiene la obligación de compartir el mensaje de Jesús como el Mesías, Salvador y Señor para con el pueblo Judío. La participación corporativa de ellos en la Iglesia es comparada con los Gentiles.

5, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo forman la Trinidad en igualdad de personas.

Dios se revela en Jesucristo como una de las personas de la Trinidad, haciendo del Cristianismo único entre las religiones monoteístas del mundo. Dios no es una sencilla monada sin significado alguno, pero es el Trino Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo quien existe en una comunión personal para siempre. Por esto es que los seres humanos, creados a Su imagen y semejanza, tienen su propio sentido de comunión estrecha entre ellos y con el mismo Dios. Las distinciones o características propias para una identidad personal, sean éstas humanas o divinas, están basadas en las diferencias que existen en las tres Personas de la Trinidad, las cuales subsisten eternamente en un solo Dios. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son un solo Dios identificado en estas tres facetas de la Trinidad. No hay una derivación, transferencia o heredad etimológica del uno para con el otro. Ellos comparten una naturaleza divina en común, y porque hay un solo Dios, sería inadecuado reconocer la existencia de uno sin reconocer los otros dos. Las personas de la Trinidad se relacionan del uno para con el otro en formas distintas para cada uno de ellos pero que están caracterizadas por el denominador común del Amor. Por este amor el Padre amó al Hijo y le ha dado toda la autoridad en los cielos y en la tierra. Por otro lado, es porque el Hijo ama al Padre que voluntariamente se sacrifica por nosotros para que podamos vivir con El en el cielo tal y como lo quiere el Padre. También podemos decir que es porque el Espíritu Santo ama al Padre y al Hijo que viene al mundo, no para hablar de sí mismo, pero para dar testimonio de ellos y hacernos uno juntamente con el Padre y el Hijo. Finalmente, es porque somos personas creadas a la imagen y semejanza de Dios que podemos recibir Su amor, relacionarnos con El y manifestar Su amor a todo aquel que esté en nuestro derredor.

6. En el Antiguo Testamento Dios habla en la persona del Padre.

En el Antiguo Testamento Dios habla como una persona, la que el Nuevo Testamento presenta como el Padre de Jesucristo, aunque el término “Padre” no era usado

normalmente para hablar de Dios en Israel. Sin embargo, esta muy claro que el Dios del Antiguo Testamento es tanto Soberano como invisible y esto va de acuerdo a la persona del Padre tal y como nos la revela Jesús. El Padre es la persona cuya voluntad Jesús (el Hijo) ha venido a cumplir y se mantiene permanentemente invisible y transcendente en todo tiempo. El Hijo y el Espíritu Santo no son descritos intensamente en el Antiguo Testamento, pero han estado eternamente presente en Dios y han participado en todos sus hechos, especialmente en la gran labor de la Creación. Vemos varias referencias a la persona y trabajo del Mesías prometido, tanto como la labor del Espíritu de Dios en el pueblo de Dios y en todo lo creado.

7. Dios se ha revelado en su totalidad en Jesucristo.

Dios se ha revelado completamente en Cristo, en quien se han cumplido el antiguo pacto hecho con Israel y todos los escogidos. Cristo en tanto Profeta como la Palabra, Sacerdote y Sacrificio, Rey y Reinado. Ninguna otra revelación de Dios es necesaria porque El mismo es Dios revelado en persona. Dios se reveló en Cristo como el Hijo que ha identificado la primera persona como su Padre y ha prometido que después de su partida El enviaría la tercera persona, otro “Consolador” y a quien las Escrituras denominan El Espíritu Santo. Por lo tanto, las enseñanzas de Jesucristo incluyen intrínsecamente la existencia de un Dios manifestado en tres personas.

8. Dios se revela a nosotros en un lenguaje que podemos entender.

Porque Dios se ha dignado a usar lenguaje humano y porque la Persona del Hijo se convirtió en hombre, nos es posible hablar de El en términos humanos. Los primeros discípulos pudieron haber descritos las apariciones físicas de Jesús, pero no lo hicieron. El Nuevo Testamento no hace énfasis en que hagamos estatuas o imágenes de El como ayuda en la adoración o como recuerdo de su presencia en la tierra. No existen fotografías o estampas de Jesús que posean autoridad en si mismas. Tales expresiones culturales no deben ser objeto de adoración o idolatría, pero pueden ser de ayuda en otras formas.

II Lo malo y el pecado.

1. El origen de lo malo

Dios hizo todo el universo perfecto y bueno. El no es el autor de lo malo. Su santidad no está comprometida por la existencia de lo malo. Lo malo se origina en la rebelión de Satanás juntamente con otros ángeles. Tal parece que el “orgullo” fue la causa, la raíz de la caída. Los ángeles caídos son llamados demonios y son dirigidos por Satanás. Ellos estaban opuestos a la labor de Dios e intentaron frustrar su propósito. Dios es Soberano y tiene poder sobre todo poder del mal y usó sus acciones para continuar el desarrollo de sus planes para la salvación de Su pueblo. Los Demonios no deben ser adorados en ningún momento, y en ninguna forma de adoración. Sus actividades existen en las religiones falsas, las cuales Satanás usa para confundir y negar la verdad de Dios.

2. Lo malo y la humanidad.

Lo malo se introdujo en la vida humana por medio del pecado de Adán en el Huerto del Edén. El es el ancestro de toda la raza humana y por lo tanto todos los seres humanos hemos heredado lo que conocemos como el “pecado original” que incluye un mundo en desorden y la muerte física eterna. Adán y Eva intentaron ocupar el lugar de Dios formando alianza con Satanás. El someterse a la tentación de querer ser como Dios conllevó graves consecuencias. Intentar robar la gloria que corresponde a Dios llevó al hombre y a la mujer a un estado en el cual sufrieron la separación con lo que ya Dios había establecido como parte de sus planes divinos para la humanidad. La distinción de hombre-mujer como Dios la había establecido fue abolida. Como resultado vino la confusión entre ser humano y los animales de la creación. El usar lo que era bueno ante Dios con el propósito de obtener resultados malos o negativos trajo caos y fuertes tensiones a la humanidad.

3. El efecto del pecado en la vida humana.

Los seres humanos unieron fuerzas con agentes supernaturales quienes habían traído cosas muy desagradables, tales como el genocidio, el abuso de poder, guerras mundiales, distintos tipos de terrorismos, crímenes psicosopáticos, tráfico con seres humanos, el abuso de las drogas y violencia de toda clase. Sin entender y minimizar el significado del ser humano, tales formas horribles del mal son propagadas y llevadas a cabo por fuerzas demoníacas con resultados sumamente negativos para el ser humano, tal que nos llevan a una división, destrucción y nos ubica en posición mucho mas bajo que los animales. Lo malo, no únicamente está dirigido hacia la destrucción de la creación y la imagen de Dios en los descendientes de Adán y Eva, pero también a evitar el avance de la Iglesia y el crecimiento del Reino de Dios. Aunque los demonios no pueden multiplicarse, pero tampoco pueden ser destruidos por los seres humanos. Mientras esperamos por la Segunda Venida del Señor somos llamados a resistir lo malo, la injusticia, la opresión y la violencia que usan los demonios para llevar a cabo sus propósitos. Jesús será quien ha destruir todo lo malo.

4. La universalidad del pecado y sus consecuencias.

En Adán todos han muerto y la muerte fue desparramada para todos porque todos han pecado. Toda la raza humana está implicada en la caída y sus consecuencias; pecado, separación, violencia, guerras, enfermedades, sufrimientos y muerte. Espiri- tualmente hablando, todos los seres humanos estamos muertos porque estamos en rebeldía en contra de Dios y hemos sido cortados de recibir sus bendiciones. Aunque podemos descubrir muchas verdades, pero carecemos del andamiaje necesario para entender esas verdades, el cual es provisto sólo por Dios y nos ayudaría las verdades que salen de Dios. Como pecadores hemos rechazado el aceptar las consecuencias de la verdad que conllevan los preceptos de Dios, las hemos cambiado por las debilidades de nuestra propia constitución carnal. La muerte carnal también se ha actividad en nosotros, la cual va en progreso hasta que lleguemos al polvo de donde

salimos. A menos que Dios intervenga por su Gracia, la muerte espiritual se ha de convertir en muerte eterna.

III La persona y el trabajo de Cristo.

1.La Gloria de Cristo.

Cristo es el centro del Cristianismo. Su Gloria y su grandeza
son de forma tal que el adorarle y exaltarle se funden en el deber y el deseo de todos los creyentes.

2. El Hijo Encarnado de Dios existe en una persona divina con dos naturalezas.

La persona divina del Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, recibió la naturaleza humana estando en el vientre de la Virgen María y nació como Jesús de Nazaret. Ahora tiene dos naturaleza, una humana y la otra divina, las cuales se manifiestan e identifican y existen por sí mismas, pero a la vez unidas por su propia condición divina. Por su naturaleza divina que comparte con su Padre y el Espíritu Santo, no sufre tampoco puede morir, el Hijo tomo forma humana en forma tal que pudiera pagar por el pecado de la humanidad y traer reconciliación con Dios. En la cruz, fue la persona del Hijo, en sus dos naturalezas, que sufrió y murió por la humanidad.

3. El Hijo de Dios encarnado es un hombre, una personas humana.

Como Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios vino a ser una verdadera persona humana. Poseyó una mente y voluntad humana, con un andamiaje psicológico completamente humano aun reteniendo la naturaleza divina. Fue tentado en la misma forma que cualquier otro ser humano, pero no sucumbió a la tentación. En El no hubo pecado.

4. El Hijo encarnado de Dios tuvo la perfecta audacia de llevarnos en reconciliación con el Padre.

Jesucristo, como Hombre y sin tener pecado, tomó nuestro lugar en la cruz y pagó el precio de nuestros pecados, no por ser superior a nosotros, pero en cumplimiento de la perfecta obediencia y voluntad del Padre. Volviéndose pecador por nosotros, pudo cancelar nuestra deuda por los pecados cometidos en la humanidad, sin incurrir en culpabilidad alguna que le separaría del Padre. Su obra redentora asegura la salvación de todos los escogidos desde antes de la fundación del mundo.

5. La naturaleza del Cuerpo Resucitado de Cristo.

Después de haber estado dos días en la tumba, Jesús de Nazaret resucitó de entre los muertos en cuerpo transfigurado, pero aun en naturaleza humana reconocible por los demás. Su cuerpo resucitado fue capaz de trascender las leyes físicas, pero aún reteniendo sus propias características. En Su ascención, su cuerpo fue aún

transformado en un estado celestial para ser llevado ante Dios. Los seres humanos seremos resucitados, no como Jesús en el primer día de la Pascua, pero tal y como El es ahora, en cuerpo celestial.

IV. La persona y obra del Espíritu Santo.

1 El Espíritu Santo como una persona de la Trinidad.

El Espíritu Santo participó en la obra creadora y redentora juntamente con el Padre y el Hijo. Particularmente, el Hijo fue creado por el Espíritu Santo, ungido por el Espíritu Santo y Su poder para ejercer todo el ministerio en la tierra vino por medio del Espíritu Santo.

2. La obra del Espíritu Santo en la redención.

El Espíritu Santo es el vehículo por medio del cual se presenta la obra redentora del Hijo a todos los escogidos uniéndonos con Cristo y los unos con los otros. Es el agente por medio del cual somos adoptados en la familia de Dios, proveyéndonos la absoluta seguridad que hemos sido escogidos bajo el poder de Dios. El nos ayuda enseñándonos y dirigiéndonos de acuerdo a la voluntad y el carácter de Dios. El nos santifica produciendo Su fruto en nosotros y constantemente intercede por nosotros ante el Padre con oraciones indecibles.

3. La venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

La venida del Espíritu Santo en Pentecostés fue el comienzo de la nueva obra de Dios en la vida de los creyentes, la cual nos llevó al comienzo de la Iglesia Cristiana. Los dones extraordinarios y revelados fueron señales muy especiales del comienzo de la era mesiánica y no deben ser reclamados en forma automática o usados como requisitos y pruebas del Poder de Dios para Su Iglesia en nuestros días. Es importante poder reclamar y hacernos de estos dones como materia de humildad para nosotros, hacerlo de acuerdo a Su voluntad y para glorificar a Dios en nuestra participación en la Iglesia.

4. El Espíritu Santo y el avivamiento espiritual.

El poder del Espíritu Santo continúa manifestándose en forma especial durante momentos de avivamientos espirituales, los cuales ocurren de vez en cuando en la Iglesia. En tales momentos se amplía la expansión del Reino de Dios haciendo a los creyentes más conscientes de la vida pecaminosa y acercándose más al Señor. Los creyentes toman más consciencia de la presencia del Espíritu Santo y del posible uso de sus dones en sus vidas. Avivamientos espirituales son efectivos especialmente en traer a los creyentes a un encuentro verdadero con Jesús, lo cual permite que surjan nuevas reformas y cambios en las iglesias que constantemente están enfrentando los retos del mundo que les rodea. Sin embargo, es importante enfatizar que la labor y la presencia del Espíritu Santo, que es muy evidente en estos momentos de avivamientos

espirituales, siempre está al alcance de los creyentes y ellos deben de buscarle constantemente y practicar sus dones espirituales en todo tiempo.

5. El Espíritu Santo y las batallas espirituales.

El Espíritu Santo está constantemente protegiendo a los creyentes del enemigo Satanás y sus demonios. El Espíritu Santo libra a hombres y mujeres de las opresiones y posesiones satánicas y los equipa con armas espirituales necesarias para enfrentar el poder del enemigo. La Biblia prohíbe que los creyentes jueguen con las fuerzas del mal y sus obras.

V. La obra de la Salvación de Dios.

1.Gracia Común.

Dios ha presentado una “gracia común” a toda la humanidad, como también la “gracia especial” por medio de la cual las personas pueden recibir la salvación. Por medio de la “gracia común” el pecado es restringido, seres humanos pecadores reciben bendición de Dios, lo que les motiva y les lleva a hacer cosas buenas y agradables. Esta gracia común provee los fundamentos para la sociedad y permite las labores en las artes y las ciencias. Es el Espíritu Santo que permite estos trabajos en las artes y las ciencias, por lo tanto el progreso cultural y de la civilización son buenas dádivas de Dios, son posibles a pesar de la caída de la humanidad en el pecado.

2. El llamado y la elección de Dios

El llamado de Dios para los seres humanos es un llamado al arrepentimiento. Nadie puede responder a este llamado sin la ayuda del Espíritu Santo, aunque algunos lo hayan recibo audiblemente, o lo hayan leído directamente en la Biblia, o tal vez en forma indirecta por medio de la literatura cristiana, no todos son escogidos. Pero en vez de abandonar la raza humana en su pecado, Dios en forma soberana y por Su Gracia ha decidido elegir a algunos para la vida eterna. Sólo aquellos cuyos corazones y mentes son iluminadas por el Espíritu Santo pueden recibir el poder para recibir el perdón de sus pecados y la aceptación ante Dios.

3. La naturaleza de la regeneración.

Por medio del Espíritu Santo, el muerto en pecado pude recibir vida en Dios, el implante de esta nueva vida lo lleva a una nueva orientación recta de vida para con Dios. Solamente el Espíritu Santo es quien puede permitir que esto suceda en la vida del creyente, la producción de santidad en el creyente, si la cual no se puede ver a Dios. Mientras esta nueva gestación o regeneración produce cambios en carácter, los Cristianos son una persona única, por el momento todos poseen la presencia del Espíritu Santo, todos son diferentes. Todos comparten el haber tenido la experiencia del “implante” de la nueva vida, lo que quiere decir que ahora están en una unión

espiritual indisoluble con Cristo. El Nuevo Testamento lo expresa diciendo que los Cristianos “están en Cristo”, queriendo decir que vienen a ser herederos de Dios y coherederos con Cristo. Porque están tan bien unidos a Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimientos, todos están completados en El. Todos los creyentes Cristianos tienen el espíritu de Cristo, y estando en unión con Cristo también quiere decir que están en una relación vital entre el uno con el otro. Comparten una salvación común y tienen metas y aspiraciones comunes.

4. Los efectos de la regeneración.

La obra de Dios en la regeneración no necesita ser repetida. Habiendo sido justificados por Dios, los cristianos manifiestan el cambio de su estatus dejando ver el cambio espiritual en sus propias vidas. La conversión marca el comienzo consciente de una nueva vida en forma tal que los cristianos buscan vivir de acuerdo a su nueva naturaleza cristiana con sus mentes erguidas en busca de aquellos asuntos referentes a la vida eterna. En el centro de la nueva vida se encuentran el arrepentimiento y la fe, unidos como expresión de la conversión en Cristo.

5. Fe

Por gracia Dios nos provee el don de la fe. Fe, viene a ser el acto de recibir la bendición de la salvación a través de la creencia y el compromiso personal en Cristo, el Salvador. Es por medio de esta fe que podemos hacernos de la revelación divina, juntamente con todas las promesas del Señor, las cuales son recibidas y nos permiten gozarlas para siempre. Es la convicción de que el mensaje Bíblico es verdadero y que nuestra apropiación de los méritos de Cristo y su obra son esenciales para nuestra existencia como parte del cuerpo de Cristo. La fe verdadera descansa en su propio objetivo que es Cristo Jesús, el Salvador y por un acto de confianza nuestra alma descansa en El para nuestra salvación.

6. Justificación

La justificación es el acto de Dios en el creyente, que incluye el llamado de Dios por medio del Espíritu Santo y la respuesta consecuente al arrepentimiento y fe del creyente. “A quien Dios llama, también justifica”. En la justificación Dios declara a los pecadores virtuosos, justos ante sus ojos, no importando el pecado que hayan cometido y teniendo bien claro que la virtud y rectitud de Cristo les pertenece. La justificación no es un acto pretencioso de Dios en decir que los pecadores son justificados cuando en realidad son culpables. Porque para que la justificación sea verdadera y consistente con la santidad de Dios, debe tener base meritorias. La verdadera justificación tiene que existir en el mismo Dios en forma tal que pueda declarar la justificación. Los pecadores son justificados bajo el entendimiento de que la justificación es provista por otra fuente, la rectitud y perfección que hubo en Cristo y ésta les pertenece. Esta imputación de perfección de la perfección de Cristo es fundamental en la fe Cristiana.

7. La perfección de Cristo es la base de nuestra justificación.

La perfección de Cristo involucra su vida perfecta, obediencia a todos los requisitos de las leyes divinas y su muerte en la cruz por medio de la cual llevó la cólera de Dios infligida por la desobediencia de la humanidad, obra sellada por Su triunfo en la resurrección. Ahora los creyentes comparten este estado de perfección como Cristo, quien cumplió todas las demandas de las leyes divinas en nuestro lugar. La base para la justificación del pecador descansa solo en la perfección de Cristo y su sacrificio perfecto en la cruz.

8. La armonía entre Pablo y Santiago en sus enseñanzas sobre la justificación

No hay conflictos en las enseñanzas de Pablo y Santiago sobre la justificación. Pablo describe la justificación como el perdón y su aceptación ante Dios; Santiago insiste que si esta justificación es real, verdadera, debe ser manifestada en el cumplimiento de la obediencia en nuestras vidas.

9. La adopción de los creyentes en Cristo.

La posición que ocupa el Señor Jesucristo como Hijo de Dios sin haber sido creado, por su naturaleza es única. Sin embargo, El no se avergüenza el llamar hermanos y hermanas a todos los que ha salvado. Estos hijos adoptados de Dios, son herederos de la misma herencia que Cristo ha asegurado para ellos, toda la medida de las bendiciones de la redención, por lo tanto son identificados como herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Como hijos de Dios, los creyentes comparten todas las bendiciones provistas por Dios para su familia y por medio del testimonio interno del Espíritu Santo, ellos reconoce a Dios y le llaman Padre. Son objetos de recibir el amor de Dios, Su compasión y todo cuidado que sea necesario. Los hijos de Dios también tienen el privilegio de experimentar el sufrimiento de Cristo y Su subsiguiente glorificación. Otro privilegio de los hijos de Dios que confirma la adopción en la experiencia de recibir propia dirección y corrección con amor. Se les asegura que Dios los trata como hijos. “porque qué hijo existe cuyo padre no discipline?” La unidad de los hijos de Dios en un solo cuerpo, también es motivo de ser un gran privilegio para ser gozado juntamente con los demás. Esta responsabilidad requiere mutuo amor y ministerio. La bendición completa de la adopción será de gran gozo en la segunda venida del Señor. La adopción tiene dimensiones en el presente, pero también posee dimensiones escatológicas. Esto es un elemento de esperanza en el Cristiano. Entonces nosotros que hemos recibido los primeros frutos del Espíritu, añoramos ser adoptados como hijos y recibir la redención de nuestros cuerpos. “La adopción no será completada hasta que Cristo provea a los creyentes cuerpos resucitados, cuando los creyentes puedan gozar a plenitud la libertad de la gloria de los hijos de Dios” juntamente con la nueva creación.

10. La obra del Espíritu Santo en la santificación.

El Espíritu Santo trabaja en la vida de aquellos que han sido justificados y adoptados para hacerlos santos y transformarlos a la semejanza de Cristo. La obra de Dios en los creyentes incluye ambos, el querer y hacer lo que El mismo requiere del creyente. Es importante que el creyente cumpla y obedezca los mandatos del Señor. La Santificación requiere que el creyente de muerte a todo lo que gira en torno al pecado y el desarrollo nuevos hábitos de vida y de pensamientos.

11. El hacernos de la perfección Cristiana.

En esta vida presente no hay creyentes que esté libres del pecado. La Santificación progresa en diversas formas. Dios disciplina a sus hijos y ésto ayuda a la Santificación. La Santificación será completada por el poder y la Gracia de Dios. El Espíritu que ha sido santificado, se une al espíritu del creyente y le ayuda en el proceso de la santificación haciéndole perfecto. En la resurrección, el cuerpo del creyente compartirá esa perfección, viniendo a ser como el cuerpo glorificado de Cristo. Todos los creyentes podrán llevar al imagen de Cristo.

VI. La Vida Cristiana.

1 Espiritualidad Auténtica.

La espiritualidad cristiana es un largo proceso de toda la vida que involucra acercamiento y amor por Dios, lo cual se traduce en una buena relación con los demás. La espiritualidad cristiana incluye la práctica de las verdades de Dios conduciendo a una transformación del hombre en semejanza de Cristo. No es algo que está dirigido por egoísmo, en busca de una fuerza especial, tampoco el poder llegar obtener un estad nebuloso e incierto. Pero sí es crecer en un pacto con el Dios Trino, en un continuo compañerismo con los creyentes en el mundo. Es el resultado de una regeneración espiritual mantenida y gobernada por el Espíritu Santo.

2. El significado de la semejanza a Dios

El Espíritu Santo produce en nosotros la semejanza a Dios a la vez en que leemos y estudiamos la Palabra de Dios, enseñándonos obediencia y uniéndonos en armonía con otros creyentes en la verdadera adoración a la vez que somos testigos de El en medio de nuestros luchas y sufrimientos, confrontándonos con el adversario.

3. El resultado de la semejanza a Dios.

El resultado de la semejanza a Dios incluye mentes y corazones transformados, acciones en actitud de oración y una vida de continuo crecimiento en ser semejante a Dios, a la imagen de Cristo. La semejanza a Dios produce una vida de continuo crecimiento espiritual, una negación de sí mismo y asumiendo diariamente el “tomar la cruz” y seguir a Cristo practicando el amor, la paciencia; perdonando, ejerciendo la

gentileza, la compasión, y la benignidad para todos. En especial para aquellos de la familia de Dios. Involucra el continuo negarnos a nosotros mismos en completa devoción para Dio; experimentando una felicidad especial, teniendo control de sí mismo continuamente juntamente con un balance de humildad, respecto, seguridad, y felicidad; tener fe como la de un niño; una obediencia y fe absoluta; y ser asiduos de la paz de Dios frente a las tribulaciones y los dolores del sufrimiento.

4. Experiencias espirituales.

Una vida espiritual centrada en Dios recibe experiencias espirituales como dadivas del Espíritu Santo. Mientras nos acercamos al Dios Trino, se nos recuerda que estamos en su presencia dondequiera estemos. Por lo tanto, debemos estar motivados para cumplir con nuestro llamado de ser instrumentos de su gracia transformadora donde quiera que Su providencia nos hay llevado. El experimentar unión de pacto con Dios en esta vida es un avance de la experiencia que tendremos juntamente con El en la eternidad.

VII. La Santa Escritura.

1. LaSantaEscriturafuereveladaporelEspírituSanto.

Las Escrituras son reveladas por Dios a través de hombres, quienes por medio del Espíritu Santo, hablaban de Dios.

Las Escrituras son la Palabra de Dios completamente confiables y seguras. Igualmente como fueron reveladas, son sin errores en todo lo que ellas afirman, doctrina que ha sido conocida como la “inherencia bíblica” por muchos de los teólogos de la Reforma. Las Escrituras fueron reveladas bajo la dirección de Dios, quien buscó expresar sus propios pensamientos para decir exactamente lo que El quería revelar al hombre. Habiendo escogido a seres humanos, Dios no sobreestimó su humanidad, pero tampoco les dictó Las Escrituras a ellos. Por lo tanto ellos, haciendo uso de la historia y la complejidad humana de entonces, permitieron que el Espíritu Santo les usará para la revelación de Las Escrituras.

2. Las Escrituras fueron reconocidas como la obra de Dios por medio del Espíritu Santo.

En Las Escrituras podemos ver muy buenas cualidades y características que nos permiten atesorarla, pero nuestra percepción y seguridad de que son la Palabra Infalible de Dios la conocemos por medio de la experiencia al leerla y hacerla nuestra. Espíritu Santo da testimonio de ellas en nuestros corazones. Es por medio del Espíritu Santo que el creyente puede conocer la verdadera autenticidad de Las Escrituras. La Iglesia Cristiana recibió la Biblia Hebraica y el Nuevo Testamento en esta forma y fueron reconocidas como el Cano. Las Escrituras no reciben su autoridad de parte de la Iglesia o de parte de ninguna otra fuente, excepto del mismo Dios.

 

3 Podemos entender las Escrituras por la obra del Espíritu Santo en nosotros..

Las Escrituras son fundamentalmente claras y entendibles, pero solo el creyente puede recibir y entender el significado espiritual y su importancia porque tiene acceso a la mente de Cristo por medio del Espíritu Santo. La caída de la humanidad en el pecado ha afectado la mente como la voluntad y las emociones. La ceguera espiritual que vino con la caída dejo a la humanidad sin poder entender los asuntos de Dios sin la intervención del Espíritu Santo. Cuando los seres humanos son llamados y regene- rados, entonces el Espíritu Santo comienza a abrir el entendimiento de Las Escrituras. En Su sabiduría el Espíritu Santo nos revela el verdadero significado de la revelación Divina.

4 Las Escrituras son aplicadas por medio del Espíritu Santo.

Dios atrae a si mismo a los hombres y mujeres por medio de la predicación de Su Palabra. El Espíritu Santo usa la predicación, la enseñanza y el estudio de Las Escrituras para hacernos sabios para recibir la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús y proveernos Su modo de pensar. Sea predicada o ensenada, Las Escrituras son de provecho para la enseñanza, corregir, entrenar en justicia, en forma tal que seamos equipados para la buena obra y dejando ver una vida sin mancha honrando a Dios en todo momento. Provee el fundamento y el control de nuestra fe.

5. Las presuposiciones que gobiernan la interpretación de Las Escrituras.

Las Sagradas Escrituras es la Palabra de Dios, por lo tanto no puede contradecirse a si misma. Nuestra lectura, interpretación, entendimiento y aplicación, hasta cierto punto son influenciadas hasta cierto nivel, por nuestras previas convicciones y presuposiciones sobre Dios y de la misma Biblia. Para poder entenderla correctamente, es necesario que estemos conscientes de nuestras presuposiciones, las cuales debemos examinar a la luz del texto bíblico en forma tal que podamos hacer las reformas necesarias al respecto y estar conforme al texto bíblico. Como Las Escrituras reclaman un origen divino e inspiracional, solo aquellos métodos interpretativos que tomen seriamente estos recursos pueden llegar al verdadero entendimiento de la misma.

6. La claridad de Las Escrituras

La necesidad de un estudio minucioso de la Biblia en sus lenguajes originales no minimiza la claridad de la autoridad divina, tampoco la veracidad de Las Escrituras. Las verdades necesarias para la salvación están expresadas claramente en Las Escrituras, que tanto los eruditos como los iletrados pueden entenderla. El mensaje de Las Escrituras debe ser presentado a la luz de las filosofías y opiniones que retan y son opuestas a sus presuposiciones. Al definir la cosmovisión bíblica en contra de tales oposiciones, obtenemos la claridad del significad de Las Escrituras, no únicamente comparando un texto con otros, pero también examinando los puntos de la oposición.

 

7. Los métodos apropiados de interpretación.

La Biblia es la Palabra de Dios, por lo tanto de ser leída en una actitud sumisa de adoración y oración para conseguir la iluminación del Espíritu Santo. Como fue escrita en un lenguaje humano con características propias de un contexto temporal, su significado debe ser escudriñado por medio del uso de reglas generales de interpretación y la ayuda de herramientas relacionadas , como la arqueología, historia, crítica textual y el estudio de los lenguajes originales. Todos estos métodos deben tener en cuenta su origen divino, la infalibilidad y carácter humano.

8. El significado del texto bíblico.

El texto bíblico puede tener varios significados y aplicaciones prácticas, pero su significado central usualmente es determinado por el cuidadoso uso de principios históricos, gramaticales y redentivos que han sido mencionados en la párrafo anterior. Interpretaciones alegóricas, espirituales y figurativas no tienen autoridad a menos que el mismo texto provea explicación alguna.

9. La universalidad de la verdad y su implicación.

La verdad de Dios revelada en Las Escrituras es universal, eternal y relevante para todas las culturas, épocas, y grupos generacionales. Sin embargo, pueden existir varias y distintas aplicaciones de esta verdad. Al contextualizar la Palabra de Dios, la Iglesia debe distinguir entre principios bíblicos que son manifestaciones eternas y universales de la verdad de Dios y las implicaciones prácticas de tales principios. Siempre se debe tener muy claro que esta aplicaciones son legítimas y expresiones apropiadas de tales fundamentos y principios eternos.

10.Los patrones normativos de la auto revelación de Dios en tiempos post bíblicos

Desde que se completó el Canon del Nuevo Testamento, lo normativo es que dios se comunica con Su pueblo por medio de Las Escrituras bajo la iluminación del Espíritu Santo quien vive en nosotros y nos revela al Padre como al Hijo. Aquellos que oyen la voz del Espíritu reciben la herencia prometida en el Hijo. Con Su ayuda hacemos la voluntad del Padre en nuestras vidas. Nos enseña lo que esto significa guiándonos en nuestra búsqueda de cumplir con la voluntad de Dios, nos reta y nos anima en el camino. Además de los textos del Antiguo Testamento, estos textos es la revelación provista a los seguidores de Cristo por medio y la aprobación de los Discípulos, quienes lo vieron en su resurrección y quienes El nombró para guiarnos e instruir la Iglesia. Estos textos fueron compilaos por los primero Cristianos, quien les reconocieron como aquellos con completa autoridad del mismo Dios, compilación que vino ser reconocida como el Nuevo Testamento. Ningún maestro Cristiano o iglesia tiene el derecho de enseñar cualquier doctrina o cosa alguna que no esté registrado como parte de Las Escrituras. Tampoco pueden contradecir lo que Dios ya ha revelado de una vez por todas.

 

VIII. La Iglesia

1 Su Naturaleza.

La Iglesia se compone de una Iglesia invisible de todos los cristianos, conocidos por Dios y de la Iglesia visible en el mundo, en sus múltiples comunidades. La Iglesia es el Cuerpo espiritual y sobrenatural de Cristo, de quien El es la Cabeza. Dios nos ha unido a todos los Cristianos en Cristo formando un solo cuerpo y esto constituye la Iglesia. Somos una Iglesia universal, católica, apostólica que glorificamos a Dios. Los sacramentos y la misión central son el compañerismo, Las Sagradas Escrituras y los sacramentos.

2.Los Ministerios de la Iglesia.

Las Escrituras indican varios ministerios que Dios ha dado a la Iglesia en distintos tiempos: apóstoles, profetas, ancianos, diáconos, y evangelistas. En cada iglesia local debe haber ancianos y diáconos. Los ancianos deben ser pastores, sobreveedores y ejemplo, algunos de ellos deben dedicarse a la predicación y la enseñanza. Los diáconos deben atender a los pobres y a los necesitados, y deben supervisar los aspectos prácticos y financieros y atender las necesidades de la Iglesia. Tal y como los Ancianos, estos líderes espirituales deben cumplir con requisitos espirituales.

3.La adoración a Dios

La primera responsabilidad de la Iglesia es la adoración a Dios. La naturaleza y el contenido de esta adoración es determinada por el mismo Dios, como está revelada en Las Escrituras. Esta adoración debe incluir himnos de adoración a Dios, la lectura y predicación de Las Escrituras y oración.

4.La autonomía de la Congregación local.

Cada congregación de creyentes tiene cierto grado de autonomía bajo el gobierno de los ancianos, pero a la vez existe una unión mucho más amplia con otras congregaciones. Este tipo de conexión ha sido llamada en diferentes formas en distintos tiempos, en diferentes partes de la Iglesia.

5. Los Sacramentos.

Los sacramentos son una expresión visible de la experiencia interna en el creyente. Fueron instituidos por Cristo y representan la obra de Cristo. En las iglesias Protestantes solo se reconocen dos: el Bautismo y la Eucaristía (o Santa Comunión). Frecuentemente son identificados con los dos sacramentos de la Iglesia del Antiguo Testamento: circuncisión y la Pascua. El Bautismo es un rito por el cual se inicia al creyente como parte de la Iglesia Cristiana. Debe ser administrado usando agua. La Cena del Señor señala la muerte de Cristo en la cruz, usando la pan y el vino como

 
símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo. También provee al creyente la oportunidad de fortalecer su fe, compañerismo en Cristo, nutrimiento espiritual a la vez que se proclama la muerte del Señor hasta que El venga.

IX. La Tradición.

1.La existencia el valor de las tradiciones apostólicas.

Toda Iglesia Cristina existe de acuerdo a las leyes y reglas que han heredado de la época apostólica. La única forma auténtica y verdadera sobre estas leyes y reglas son Las Escrituras, a través de la cual también deben medirse todas las creencias y prácticas. De la misma manera, es posible que algunos escritos apostólicos hayan sido descubiertos en alguna otra ocasión, pero no pueden ser considerados como parte de Las Escrituras porque no han pasado a nosotros por medio de los tiempos apostólicos como parte de las reglas normativas.

2 . La autoridad de los credos y las confesiones.

A través del curso de la historia de la Iglesia, se han adoptado varios credos y confesiones de fe para aclarar algunas enseñanzas bíblicas. Estos documentos y otros similares conllevan la autoridad de sus creadores y aquellos que los han adoptado, por lo tanto deben de ser respetados por todas las generaciones subsiguientes. Sin embargo, no son infalibles y donde sea necesario actualizarlos, o adaptarlos porque no van de acuerdo al entendimiento de las enseñanzas bíblicas de la época, la Iglesia tiene la libertad de ejecutor tales adaptaciones.

3.. La respuesta de los Reformadores a la tradición heredada.

Los reformadores del Siglo XVI llevaron a cabo una exhausta revisión de las tradiciones de la Iglesia y eliminaron aquellas creencias y prácticas que claramente estaban en conflicto con la enseñanza bíblica. Aun algunos fueron más severos y eliminaron tradiciones que aunque no estaban en conflicto con la Biblia, tampoco están en yuxtaposición a la Palabra de Dios por ejemplo la celebración del día 25 de Diciembre como el día Advenimiento de Cristo, aunque no tiene veracidad bíblica pero claramente testifica de la doctrina neotestamentaria de la encarnación de Cristo. Tradiciones como ésta pueden ser admitidas sin problema, pero también puede ser modificada o eliminada por la iglesia local, pero teniendo muy claro que esto no afecta ninguna otra doctrina.

4.Patrones de adoración y gobierno de la iglesia.

Cada iglesia ha desarrollado patrones o formas de adoración y de gobiernos que a través de los años se han convertido en tradiciones en estas mismas iglesias. Tanto y cuando estas prácticas no sean contrarias a las enseñanzas bíblicas pueden continuar siendo usadas con el propósito para el cual fueron creadas. Cada iglesia local puede modificar estas tradiciones en mejor forma propicia para su propio uso. En particular,

hay iglesias que han sido organizadas bajo la dirección de misioneros foráneos con ciertas tendencias foráneas que no son fácil indigenizar. Iglesias de este tipo tienen la responsabilidad de examinar estas prácticas a la luz de la Biblia y eliminar aquello que no concuerde con las enseñanzas bíblicas. Naturalmente, ninguna iglesia debe llevar a cabo cambio alguno si no es consultado y aprobado por las otras iglesias de la comunidad Cristiana en un todo.

5. La retención de ciertas tradiciones.

Algunas tradiciones han sido cimentadas hondamente y se han convertido en tradiciones universales en el mundo Cristiano, que el cambiarlas llevarían a un caos, trayendo divisiones dentro de la Iglesia. Un ejemplo de ellos es el culto que se lleva a cabo los Domingos, que aunque practicado claramente al principio de la Iglesia en el Primer Siglo, no era espcíficamente del gozo de mucho en la Iglesia Neotestamentaria. Pueden haber circunstancias en las que grupos particulares, por ejemplo en algunos países Musulmanes a veces es mejor tener el culto de Adoración en otro día de la semana, pero no es aconsejable que las Iglesias tomen como norma el llevar a cabo el Culto de Adoración fuera del Domingo meramente porque no es un requisito bíblico que el culto sea el Domingo. En casos como esto, se debe seguir la aceptación de las Iglesias Cristianas en general, ningún principio teológico es violado en esta práctica.

X Misión y Evangelismo.

1. Nuestrollamadodesertestigosatravésdelmundoyhacernuestramisiónenel mundo sale de nuestra pasión por la gloria de Dios y nuestra seguridad de la venida del reino. La Iglesia como la comunidad de creyentes en Cristo, es el instrumento de Dios para la evangelización, que es la predicación y el compartir el evangelio de Jesucristo a través de hechos como de palabras, que Cristo murió por nuestros pecados, resucitó de entre los muertos de acuerdo a Las Escrituras, es el Señor que reina ofreciendo perdón de nuestros pecados, la dádiva de la vida eterna y el Espíritu Santo para todos aquellos que se arrepientan y crean. En obediencia a la comisión de nuestro Señor tenemos que ofrecer nuestras manos a todos los que estén en nuestro alrededor: (1) Haciendo un llamado al arrepentimiento y a una reconciliación eterna con Dios por medio de Cristo. (2) Practicando la compasión y misericordia con ellos, extendiéndoles el amor del reino de Dios en la tierra en el nombre de Cristo. Este ha sido el ejemplo dado a nosotros por el mismo Cristo, proclamando que somos hechos conforme a su imagen y que hemos recibido el Espíritu Santo como las primicias en garantía de la nueva creación.

2. Laextensióndelllamadoalamisión.

Nuestra proclamación del evangelio conlleva consecuencias sociales al nosotros predicar el evangelio y la personas de todas las áreas de la vida, recibirlo como Salvador, esto conlleva consecuencias sociales. De la misma manera, nuestro participación en la sociedad tiene consecuencias evangelísticas porque llevamos en nosotros el testimonio del poder de la gracia de Dios. Si ignoramos el mundo que nos

 
rodea, estamos ignorando el mandato de la Gran Comisión. Dios nos ha enviado para traer salvación al mundo. Si ignoramos esta comisión de nuestro Dios no tenemos nada que aportar para el mundo que nos rodea. Nuestra obediencia a Dios nos motive para hacernos del deseo de hacer misión. Esto nos convierte en buenos testigos y atrae la atención de los inconversos.

3. La compasión de los Cristianos en el mundo.

Afirmamos la gran necesidad de que los Cristianos deben de manifestar continuamente la compasión de Cristo en medio de la pobreza, las enfermedades, las injusticias y toda forma de miseria humana con las cuales convivimos. Nos preocupa el que vivimos en medio de millones de personas que viven en completa pobreza material. Nuestro llamada debe incluir el caminar con los pobres y comunicarles la gracia transformadora de nuestro Dios, no en una forma autoritativa, pero con amor y entendimiento de la realidad en se vive.

4.La transformación de la comunidad humana.

Por la “transformación de la comunidad humana”, entendemos
la restauración del órden de todo lo creado por Dios, la comprensión reversiva de los

efectos del pecado sobre toda la creación, lo cual separó al hombre y a la mujer de Dios, de sí mismos, de los demás, y de lo creado. Ha sido la intensión de Dios de que en todos los humanos se manifestara su imagen. Esta tarea, aunque comienza en esta vida, pero será culminada o completada cuando Cristo venga nuevamente en gloria y al final de los tiempos. Apunta a la transformación de una cultura y sociedad pecaminosa a una nueva sociedad y cultura de acuerdo a la naturaleza del Reino de Dios, el cual ha sido inagurado por el mismo Cristo.

XI. La Ley de Dios y la Etica

1. La Ley natural

En la ley de Dios se expresa Su amor y revela los requisitos de Su Justicia para la raza humana. Fue escrita en el corazón de los seres humanos durante la Creación y a pesar de la caída en pecado, aún en sus consciencias estos requisitos existen como en forma de aviso. En el Edén, Dios reveló su voluntad para los humanos en forma verbal por su mandato de no comer del árbol del bien y del mal.

2. La Ley de Moisés

La Ley Mosáica contiene elementos ceremoniales , que aparentemente opacan la persona de Cristo y la vida de Su Iglesia, pero que ya han sido cumplidos. La Ley también contiene elementos judiciales que dieron forma a la vida civil
de Israel, también provee principios de justicia que deben ser reflejados en la forma de vida, especialmente en las leyes de cada nación. Los elementos normales de la Ley continua proveyendo un patrón de vida de acercamiento a Dios. La Ley de Dios deja

 

ver a los pecadores sus pecados que únicamente son perdonados por Cristo. Además la Ley provee ciertas medidas de restricción de pecado en la sociedad. También viene ser como el guía para la vida de los Cristianos mientras son renovados la imagen de Cristo, revelando los dos aspectos del crecimiento, los pecados que deben ser perdonados y la justicia o rectitud que es necesario obtener.

3. Cristo como el cumplimiento de la Ley.

Cristo ha cumplido los requisitos de la ley, convirtiéndose en pecador para poder pagar por los pecados de la humanidad. Aquellos que han venido a aceptar a Cristo expresan su amor obedeciendo sus mandamientos por medio del Espíritu Santo.

4. Matrimonioyéticasexual.

El matrimonio como monogamia heterosexual fue instituido por Dios, el esposa y su esposa dejan a sus padres para unirse en el santo matrimonio para toda la vida. Los apetitos y deseos sexuales deben ser parte de las expresiones de esta unión. Los niños, hijos e hijas nacidas de esta unión tiene que ser atendidos y nutrirlos en la fe Cristiana. De esta relación pueden s el que urgir patrones negativos y de pecado. La Biblia no aprueba el que se tengan relaciones sexuales fuera del matrimonio. La disolución del matrimonio por divorcio es permitida por cause del adulterio o si los no creyentes en forma inrreconciliables abandonan a sus esposas Cristianas. Las Escrituras describen al hombre como “cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia”. En este tipo de relación familiar tiene que existir el amor, como Cristo amó a la Iglesia.

5. PlanificaciónFamiliar

La planificación es aceptable aunque el uso de contraceptivos como el tomar píldoras después de la concepción o por el abortar el feto es igual a eliminar una nueva vida en la criatura que ha comenzado el proceso del nacimiento. Aquellos matrimonios enfrentando problemas en poder concebir un hijo, pueden usar la opción de la fertilización por “in vitro”, mas sin embardo el uso de espermatozoides de donadores o “madres temporales” no es recomendable porque tales prácticas, aunque medicamente son muy posibles, pueden causar problemas en los matrimonios.

El llevar a cabo experimentos con embriones humanos es destructivo para la vida, tal y como experimentos en adultos que muy bien pueden resultar enfermedades, descapacitaciones, y aun muerte. Aunque posiblemente el hacer transferencias de células somáticas nucleares (cloning) puede ser posible por medio de la tecnología, los resultados no concuerdan con las enseñanzas bíblicas de la reproducción de seres humanos como parte del pacto del matrimonio. Aunque los descubrimientos científicos son positivos en sí, pero a veces son desafiantes al orden moral que El ha establecido en el mundo. La vida y la habilidad de procrear hijos deben ser vistos como dádivas de Dios, los cuales han sido entregados a nosotros soberanamente.

 

6. Laprolongacióndelavida.

Los cuerpos humanos están sujetos a enfermedades, la medicina moderna está preparada para proveer tratamientos adecuados, cirugías, y puede proveer drogas medicinales. Se pueden hacer transplantes de órganos para curar enfermedades y aun para prolongar la vida.

7. Elderechodeterminarlavida.

Tal y como la creación de las personas depende únicamente de Dios, también es El quien puede determinar el final de la misma. Tanto la creación como el origen de la vida está bajo el poder soberano de Dios. Mientras que las drogas pueden ser usadas para calmar el dolor, pero no para quitar o terminar la vida, tampoco para conseguir placeres extrasensoriales. Aunque la ciencia puede mantener a una persona viva por varios días, semanas y meses sin que tenga evidencia de vida, no es negativo o malo el desconectar estos artefactos.

XII La Escatología..

1. ElPlaneternodeDios.

En el principio de los tiempos hubo la promesa del cumplimiento al final de l período probatorio de Adán, el día de descanso del Señor, y la promesa de la vida eterna como el árbol de la vida. Todo esto nos lleva a ver que Dios ha de perfeccionar lo que El hizo perfecto. Pablo presenta este punto como la recreación del último Adán tal y como fue la creación del primer Adán antes de la caída. La historia de la redención es de la obra salvadora de Dios por su pueblo y que culminó en la vida y muerte del Salvador, trayendo salvación a las naciones y la re-creación del cielo y la tierra. En el tiempo presente y bajo el poder del Espíritu Santo, aquellos que están unidos en Cristo, experimentan el poder de la venida del Reino, aunque pasarán por la experiencia de la muerte física.

2 . El estado de la muerte.

Inmediatamente después de la muerte, las almas de los seres humanos retornan a Dios mientras sus cuerpos son destruídos. No caen en un estado de sueño (dormidos). Las almas de los muertos salvos entran en un estado de perfecta santidad y gozo, en la presencia de Dios y reinan con Cristo mientras esperan la resurrección. Ese gozo no será impedido por recuerdos absolutos de sus vidas terrenales a que ahora consideran todo bajo la luz del plan perfecto de Dios. No tienen poder para interceder por seres terrenales.

Las almas de los no Cristianos no son destuídas después de la muerte, pero entran a un estado de sufrimiento y obscuridad, hechados fuera de la presencia de Dios mientras esperan el día del juicio final. No existen otros estados aparte de estos dos después de la muerte. Nadie puede regresar a la tierra después de la muerte. Todo lo

que atribuye a las experiencias de almas sin cuerpos se debe considerar como parte de la imaginación o prácticas demoníacas.

3.La Segunda venida de Cristo.

La resurrección de Cristo, seguido por la venida del Espíritu Santo marca la nueva era llamada en Las Escrituras como “los últimos días”. Los Cristianos de esta época vivieron un momento semi-escatológico del presente de Cristo, aunque no se habían consumado los tiempos. Un día Cristo ha de regresar a este mundo en forma visible, con glorioso cuerpo resucitado en forma tal que todo el mundo le verá. Vendrá con poder, con sus ángeles para enjuiciar a todo ser humano y terminar la obra comenzada del establecimiento del reino de Dios. Las Escrituras nos exhortan fuertemente a estar preparados y listos para la venida de Cristo, sin embargo no nos presenta una fecha o indicaciones de su segunda venida. Esta es la gran esperanza en el Cristianismo. La Iglesia debe de orar por esta venida y debemos de aligerarla por medio de la predicación de la Palabra de Dios.

4 . La resurrección de los muertos.

Los muertos que pertenecen a Cristo serán resucitado por su poder con cuerpo similar al suyo y serán preparados para estar en gozo eterno con el Padre. Los muertos en pecado también serán resucitados, pero para condenación y castigo eterno. Esto nos tiene que lleva a que continuemos predicando la Palabra en todo el mundo, cumpliendo con la Gran Comisión. La identidad personal de tanto los salvos como los no salvos, mientras están en la tierra, será la misma pero sus cuerpos serán transformados tano en substancias y sus propiedades.

5.El juicio final.

Cristo regresará al mundo como Juez, porque El es el Hijo de Hombre y el ray que lo gobierna por siempre. El juzgará tanto a los vivos como a los muertos con rectitud y no permitirá tener favoritismo o parcialidad. Los elegidos serán declarados justificados por la muerte y resurrección de Cristo y serán invitados para entrar en su Reino eterno. Los pecadores y reprobados serán enjuiciados por sus pecados y sus iniquidades y serán echados fuera de su presencia juntamente con Satanás y sus demonios. Mientras tanto los Cristianos estarán cooperando para traer justicia a este mundo, conociendo que el juicio perfecto de Dios será al final de los tiempos. Como recompensa prometida por Cristo para estas personas, Las Escrituras nos dicen muy poco, pero suficiente para motivarnos a ser obedientes y fieles.

6. El Milenio.

El tiempo entre la exaltación de Cristo y su segunda venida, o sea este tiempo presente cuando se han de predicar las buenas nuevas del evangelio y su bendiciones para todas las naciones, ha sido reconocido por casi todas la iglesias como el milenio del

cual nos habla la Biblia. Sin embargo, algunos mantienen la idea de que, después de su venida, Jesús ha de gobernar por un período literal de mil años. El tiempo presente aun sufre los efecto del pecado y la rebelón de ser humano y del poder de Satanás. Manifestaciones de lo malo ocurrirán en el mundo juntamente con las expresiones del reino de Dios hasta que El regrese en gloria.

7.La nueva creación.

Después del regreso de Cristo, Dios ha de volver a crear físicamente el universo, y su pueblo resucitado, vestidos de inmortalidad y perfección. Viviremos bajo las reglas de Cristo en esta nueva creación.

8.Diferentes interpretaciones de asuntos escatológicos.

Los Cristianos concuerdan de los evento centrales de los últimos tiempos, aunque no siempre en la misma secuencia y naturaleza.

Estos últimos eventos deben ser tratados y discutidos en humildad, recordando que en muchas ocasiones las profecías eran cumplidas después que las personas verdaderamente las llegaban a entender.